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¿Cómo se tramita un siniestro?

Cómo se tramita un siniestro

Un siniestro es un acontecimiento que origina unos daños concretos, garantizados por la póliza de seguros hasta una determinada cuantía. Además, motiva la aparición del principio indemnizatorio según el cual las entidades aseguradoras están obligadas a satisfacer, total o parcialmente, al asegurado o a sus beneficiarios, el capital garantizado en el contrato.

Sin embargo, no hay que entender siempre el siniestro desde una perspectiva negativa, porque hay siniestros de carácter positivo, como por ejemplo, llegar a la edad de jubilación y adquirir el derecho a percibir una renta.

Para entender mejor el concepto de siniestro, a continuación se exponen algunos ejemplos:

  • El incendio que origina la destrucción total o parcial de un edificio asegurado.
  • El accidente de circulación del que resultan lesiones personales o daños materiales.
  • El fallecimiento o la invalidez de una asegurada en una póliza de vida o de accidente.
  • La enfermedad o la intervención quirúrgica de una persona.
  • El naufragio en el que se pierde un buque o las mercancías transportadas.
  • El granizo que destruye una plantación agrícola asegurada.

En ocasiones, algunas personas se sienten frustradas cuando pagan la prima, no tienen ningún siniestro durante el periodo de cobertura y, por ello, no reciben nada "material" o "económico" a cambio. Sin embargo, esa es la esencia del seguro: la promesa de una indemnización en caso de que ocurra un evento accidental o fortuito.

¡Si no sucede nada malo, es buena señal! La protección existe desde la contratación del seguro aunque no seamos conscientes. En el momento en el que ocurra cualquier hecho previsto en la póliza, la compañía de seguros va a garantizar la reparación de los daños.

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¿Qué hay que hacer en caso de siniestro?

Obligaciones del asegurado

Las obligaciones del asegurado, en caso de ocurrir un siniestro, son las siguientes:

 

Reducir las consecuencias. Una vez ocurrido el siniestro, el asegurado debe procurar reducir sus consecuencias, adoptando las medidas de salvamento que considere más adecuadas.

Notificar el siniestro. Comunicar el siniestro al asegurador dentro del plazo establecido.

Mantener siempre informada a la compañía de seguros. Durante la tramitación, el asegurado debe ir aportando toda la nueva documentación que surja (facturas, informes médicos, etc.)

Informar a la aseguradora de las recuperaciones. Si una vez ocurrido el siniestro el asegurado obtuviera alguna cantidad monetaria por parte del  responsable del daño o recuperase algún bien, deberá comunicarlo al asegurador.

Ejemplo: si el causante del incendio en una vivienda asegurada ha resultado ser el vecino y éste se responsabiliza del siniestro y paga el valor de la vivienda, el asegurado tiene la obligación de comunicar esta situación a la aseguradora.

Comunicar a los perjudicados la existencia del seguro. El cumplimiento de este deber beneficia al tercero perjudicado, a quien el asegurado debe informar de la existencia de un seguro que garantiza los daños.

Obligaciones de la aseguradora

El pago de la indemnización. Constituye la principal obligación de la compañía de seguros. Su cuantía se determina en función de la tasación de los daños, con el límite máximo que figure en la póliza.

Comunicar el rehúse del siniestro. A la vista de los datos que se pongan de manifiesto y en base a las normas de la póliza, la entidad aseguradora puede acordar el rehúse del siniestro. Debe hacerlo por escrito al asegurado, expresando los motivos del mismo, a fin de que el asegurado acepte la decisión de la compañía o realice una reclamación si lo considera conveniente.